lunes, 18 de mayo de 2020

So sad.




Puedo emular sus movimientos más tristes esta noche
emular, por ejemplo
el contoneo perezoso de su pelvis
que me hacía estallar en risas
y entonces como sacando un megáfono
le decía que le quería
y cantaba adivinanzas mudas
y yo intuía que le gustaba
y me partía en dos la sola idea.

Puedo emular sus besos más tristes esta noche
a veces me vine y el también lo hizo.

En noches cómo está le tuve entre mis piernas
y le enmarcaba con ellas la cara,
como la foto familiar que imagino en la sala de su casa
aquella por la que esta orgullosa su mamá.

Yo me vine, a veces, el también se venía.

Puedo emular sus caricias más tristes,
emular que está conmigo
aunque no lo estará más.

Oir un tambor en mis oídos
agitado, como si estuviera
y mis manos cansadas caen al borde de la cama,
como su muñeca en mi espalda,
antes de empezar a roncar.

Y más nada, apenas un estornudo de lo que un día fue un remolino en las entrañas.

Como para sentirlo
me acomodo sentada
mi vientre lo busca
pero ya no está conmigo

Ya no me vine, es cierto
pero como quise venirme de nuevo

De otra tonta, será de otra
porque en noches cómo está
tuve su barba por pubis
y este no se contenta
con emularlo sin sentirlo.

Aunque este sea el último de mis alientos
y el último placer que le dedico.

martes, 5 de mayo de 2020

Hasta a mi perro.








A ti te hubiera perdonado todo 
los amaneramientos 
la manía de juntar los codos al hablar 
el acento raro y tedioso cuando me explicas cosas aburridas 
tu música gringa
todo 
te hubiera perdonado de lo absurdo hasta lo terrible 
desde el pelo revuelto 
las sandalias de baño 
la forma de morir un poco cada tarde y contármelo siempre 
todo 
hasta lo repudiable 
los abrazos frustrados 
que no supieras masturbarme 
que no supieras que decirme nunca
que no te gustara el chocolate 
que te cogieras a mis amigas 
te hubiera perdonado que te cogieras hasta mi madre 
o a mi perro si fuera el caso 
todo 
las cosas que no hicimos juntos 
las flores que nunca me diste 
que nunca te di 
nunca 
todo 
las veces que seguro me negaste 
un te quiero que llenaba tu copa de ego 
las horas que estuve esperándote 
las horas que no estuve 
el día que llegué tarde a casa 
las cosas horribles que te escribí 
te hubiera perdonado todo 
incluso que ni así pudieras amarme
que bueno que te fuiste,
gracias por nada,
por favor, no vuelvas.