sábado, 13 de julio de 2019

Bicho

Esto se trata de luz fragmentada,
una parte para mi casa,
otra más para mi oficina,
algo extra para todas aquellas cosas que me tienen sujeta al mundo,
lo que queda, apenas,
ese círculo luminiscente que juega carreras con mis ojos al leer,
baila sobre tu nombre escrito en una libreta,
soy orgullosa,
temerosa del calor,
lo tapo con los dedos.
Eres un relámpago en la cara,
las manos que tiemblan,
caricias con navajas en los dedos,
besos con alfileres en los labios,
tocar cabello,
tocar nariz,
tocar, y luego disculparnos por herirnos así.
Llevas el nombre de otros hombres,
de otros cuerpos ajenos al nuestro,
llevas el nombre de mi padrastro,
bien podrías ser como él y como ellos,
llevas mi seno al centro del universo,
la lengua cauterizada,
la espalda recta,
absorto, confundido.
Tu existencia es una casa llena de secretos,
mi existencia hace inventario
de cada cosa que te habita.
Como un bicho listo
me alejo de la luz porque es mortal
camino y duele
bajo el corpiño llevo tu lumbre
sujeta a un pezón
como un bicho listo sonrío
enciendo un cigarrillo.

martes, 9 de julio de 2019

Yo también.


Yo también quiero un hombre
para hacerlo mi puta
penetrarlo por el ano
con exquistos gestos de deseo y desprecio
para desvirgar cada orificio con mis dedos
hasta hacer de su cuerpo, un cascarón agujereado
como un queso
agarrarle la cola y presumirlo
como un trofeo
porque es mío
porque yo me lo apropio cada que lo meo
yo también quiero un hombre
para culearlo en días festivos
para sujetarlo de la cabeza
y restregar su boca con mi pubis
no importa que no respire
dejar que pasen los días y no llamarlo
dejar que pasen las noches y un
día aparecer en la puerta
decirle "Hola perra"
sonreír orgullosa cuando se ponga en cuatro
y meterle mi falo de plástico
un hombre para repetirle que no llore
para divertirme
para beberme sus horas más felices
para que me haga venirme
una, dos, las veces que yo quiera
porque soy incansable
porque no tengo límites
y después quiero otro hombre
masomenos parecido
para darle un anillo bonito
y decirle que a él si lo amo.

domingo, 13 de enero de 2019

Dios

Por las mañana veo a Dios sentado en el comedor de una casa sin habitantes, decorado al estilo americano, bebiendo café amargo y con la cara detrás del periódico, leyendo con obstinado tedio las nuevas del mundo que creó.
No se ha cambiado de pants, no se ha afeitado, tiene puesta una camisa de franela a cuadros y en la sección de historietas ni siquiera sonríe, masculla algo que nos dice que somos idiotas y da un sorbo a su taza roja. Dios no maldice en voz alta, Dios piensa que estamos locos, Dios es aticuado y no tiene sexo nunca, porque nunca ha sido casado y detesta el aroma de los prostíbulos. Pero Dios también tiene emisiones nocturnas, que confunde con fiebres y lo han hecho adicto a los antigripales; sus sueños extraños con Hitler no le dan un indicio de su exitación, Dios odia a los homosexuales y a las madres solteras y a las mujeres en general.
¿Dios siempre fue así?
En un principio Dios era un niño con mejillas rojas, que no tuvo hermanos y nunca aprendió a compartir. Que por no ponerle atención prefirieron darle juguetes, que invento los suyos propios en su habitación. Comía tierra cuando nadie lo veía, se orinaba en la cama y producía inundaciones terribles.
Su miedo a los monstruos del armario lo hizo aferrarse a la luz, a las cosas que el creia buenas y sanas.
Pero un día Dios creció, y probó el LSD, y lo probó varias veces, y su existencia tuvo sentido entonces.
Hasta que después de un mal viaje, tocó fondo como los hombres que van a los grupos AA, y se hizo adicto al café, y se resignó a una castidad perpetua, y se encerró en la cocina de su casa, a leer el periódico de cada día.
Nosotros, sólo somos su resaca, nosotros somos unos idiotas, creados en la mente de un exconsumidor de drogas.